A ti amado y eterno Federico Garcia Lorca!






En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

 

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

 

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

 

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

 

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del «Te quiero siempre».

 

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Amado y eterno Federico!.





Que hubiese sido de esta España nuestra si hubiesen podido vivir, enseñar, contagiar sus talentos.? aquella BENDITA GENERACION DEL 27....Malditos los que nos robaron la oportunidad.

Comentarios

  1. ELEGÍA PRIMERA

    (A Federico García Lorca, poeta).

    Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas,
    y en traje de cañón, las parameras
    donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
    y llueve sal, y esparce calaveras.

    Verdura de las eras,
    ¿qué tiempo prevalece la alegría?
    El sol pudre la sangre, la cubre de asechanzas
    y hace brotar la sombra más sombría.

    El dolor y su manto
    vienen una vez más a nuestro encuentro.
    Y una vez más al callejón del llanto
    lluviosamente entro.

    Siempre me veo dentro
    de esta sombra de acíbar revocada,
    amasado con ojos y bordones,
    que un candil de agonía tiene puesto a la entrada
    y un rabioso collar de corazones.

    MIGUEL HERNÄNDEZ
    Gracias Poeta

    Besotes

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  2. Llorar dentro de un pozo,
    en la misma raíz desconsolada
    del agua, del sollozo,
    del corazón quisiera:
    donde nadie me viera la voz ni la mirada,
    ni restos de mis lágrimas me viera.

    Entro despacio, se me cae la frente
    despacio, el corazón se me desgarra
    despacio, y despaciosa y negramente
    vuelvo a llorar al pie de una guitarra.

    Entre todos los muertos de elegía,
    sin olvidar el eco de ninguno,
    por haber resonado más en el alma mía,
    la mano de mi llanto escoge uno. Poesía

    Federico García
    hasta ayer se llamó: polvo se llama.
    Ayer tuvo un espacio bajo el día
    que hoy el hoyo le da bajo la grama.

    ¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres!
    Tu agitada alegría,
    que agitaba columnas y alfileres,
    de tus dientes arrancas y sacudes,
    y ya te pones triste, y sólo quieres
    ya el paraíso de los ataúdes.

    MIGUEL HERNÄNDEZ

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  3. Vestido de esqueleto,
    durmiéndote de plomo,
    de indiferencia armado y de respeto,
    te veo entre tus cejas si me asomo.

    Se ha llevado tu vida de palomo,
    que ceñía de espuma
    y de arrullos el cielo y las ventanas,
    como un raudal de pluma
    el viento que se lleva las semanas.

    Primo de las manzanas,
    no podrá con tu savia la carcoma,
    no podrá con tu muerte la lengua del gusano,
    y para dar salud fiera a su poma
    elegirá tus huesos el manzano.

    Cegado el manantial de tu saliva,
    hijo de la paloma,
    nieto del ruiseñor y de la oliva:
    serás, mientras la tierra vaya y vuelva,
    esposo siempre de la siempreviva,
    estiércol padre de la madreselva.

    MIGUEL HERNÁNDEZ

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  4. "Que todos sepan que NO HE MUERTO:...Lorca.

    El Val en la voz de Ana Belén y tus poemas generan un baile sublime que aprobaría el mismísimo Federico...

    Mil gracias amigo.

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    Respuestas
    1. Ana belén ha desaparecido...pero esas marionetas me parecieron arte puro.

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  5. ¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,
    pero qué injustamente arrebatada!
    No sabe andar despacio, y acuchilla
    cuando menos se espera su turbia cuchillada.

    Tú, el más firme edificio, destruido,
    tú, el gavilán más alto, desplomado,
    tú, el más grande rugido,
    callado, y más callado, y más callado.

    Caiga tu alegre sangre de granado,
    como un derrumbamiento de martillos feroces,
    sobre quien te detuvo mortalmente.
    Salivazos y hoces
    caigan sobre la mancha de su frente.

    Muere un poeta y la creación se siente
    herida y moribunda en las entrañas.
    Un cósmico temblor de escalofríos
    mueve temiblemente las montañas,
    un resplandor de muerte la matriz de los ríos.

    MIGUEL HERNÁNDEZ

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  6. Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
    veo un bosque de ojos nunca enjutos,
    avenidas de lágrimas y mantos:
    y en torbellino de hojas y de vientos,
    lutos tras otros lutos y otros lutos,
    llantos tras otros llantos y otros llantos.

    No aventarán, no arrastrarán tus huesos,
    volcán de arrope, trueno de panales,
    poeta entretejido, dulce, amargo,
    que al calor de los besos
    sentiste, entre dos largas hileras de puñales,
    largo amor, muerte larga, fuego largo.

    Por hacer a tu muerte compañía,
    vienen poblando todos los rincones
    del cielo y de la tierra bandadas de armonía,
    relámpagos de azules vibraciones.
    Crótalos granizados a montones,
    batallones de flautas, panderos y gitanos,
    ráfagas de abejorros y violines,
    tormentas de guitarras y pianos,
    irrupciones de trompas y clarines.

    MIGUEL HERNÁNDEZ

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  7. Pero el silencio puede más que tanto instrumento.

    Silencioso, desierto, polvoriento
    en la muerte desierta,
    parece que tu lengua, que tu aliento,
    los ha cerrado el golpe de una puerta.

    Como si paseara con tu sombra,
    paseo con la mía
    por una tierra que el silencio alfombra,
    que el ciprés apetece más sombría.

    Rodea mi garganta tu agonía
    como un hierro de horca
    y pruebo una bebida funeraria.
    Tú sabes, Federico García Lorca,
    que soy de los que gozan una muerte diaria.

    MIGUEL HERNÁNDEZ

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  8. Te pido disculpa por el exceso cometido, son dos poetas que admiro muy profundamente y me he dejado llevar, mucho me temo, por un entusiasmo desmesurado.
    Pido perdón humildemente.

    Besotes

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  9. No tengo palabras...perdonarte dices. Yo tenia 14 años, sólo saqué una buena nota en toda mi vida , fue por un trabajo que presenté en literatura , sobre la vida y obra de Miguel Hernández...pasando los años mis dedos acariciaron una viga de madera que sostenía una estructura en la casa de Pablo Neruda en Isla Negra Chile), esa viga tenía tallado un nombre Miguel Hernández...Para mí es más que un nombre y sólo puedo darte las gracias con el ♥

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