No he pisado el desierto.
Ni mi boca ha bebido del mar,
pero entiendo
el lenguaje de la arena
e intuyo la espuma de las olas.
A dios nunca le puse rostro,
y el cielo nunca roce,
pero vislumbro
la huella de mis pasos...
No necesito una meta.
Para el camino tengo el instinto,
un duende y el pulso q aún late
a ritmo de BLUES.
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